Resiliencia ante ciberataques en el Reino Unido: por qué una de cada diez organizaciones podría no sobrevivir



En el panorama digital actual, las amenazas cibernéticas evolucionan con una rapidez que desafía a la mayoría de las organizaciones. Una de cada diez empresas del Reino Unido probablemente no sobreviviría a un ciberataque que paralice sus operaciones críticas. A la par, la gran mayoría de las compañías encuestadas coinciden en que los riesgos han aumentado en los últimos doce meses. Estos dos hallazgos, vistos conjuntamente, subrayan la necesidad de priorizar la resiliencia cibernética en la agenda estratégica de las organizaciones, desde la sala de juntas hasta el equipo de tecnología.

Qué entendemos por supervivencia en este contexto
La supervivencia no se limita a evitar una interrupción temporal: implica mantener operativas las funciones esenciales, proteger la continuidad de ingresos, cumplir con las obligaciones regulatorias y legales, conservar la confianza de clientes y socios, y evitar daños irreversibles a la viabilidad del negocio. En pocas palabras, la resiliencia cibernética es la capacidad de detectar, contener y recuperarse rápidamente ante incidentes, minimizando el impacto operativo y financiero.

Factores que han elevado el riesgo en el último año
– Mayor sofisticación de los atacantes: ataques de ransomware more avanzados, técnicas de evasión y explotación de vulnerabilidades menos evidentes están aumentando el costo y la duración de las interrupciones.
– Dependencia de la nube y de ecosistemas de proveedores: la complejidad de las cadenas de suministro de software y servicios eleva la probabilidad de fallos o brechas que se extienden más allá de la primera capa de defensa.
– Trabajo híbrido y dispositivos gestionados de forma diversa: la dispersión de endpoints y el uso de dispositivos personales complican la implementación de controles consistentes y la supervisión continua.
– Factores geopolíticos y presión por extorsión: campañas persuasivas o coercitivas que buscan exposición pública, chantaje o interrupciones deliberadas aumentan el impacto potencial de una brecha.
– Velocidad de adopción tecnológica frente a la madurez de la seguridad: la aceleración en migraciones a la nube, movilidad y automatización puede dejar lagunas de seguridad si no se acompaña de gobernanza y pruebas adecuadas.

Qué deben hacer las organizaciones para mejorar su resiliencia
– Reforzar la gobernanza y la cultura de seguridad: la ciberseguridad debe ser una prioridad explícita de la dirección, con responsables claros y métricas que midan la madurez y el progreso.
– Gestión proactiva de vulnerabilidades: establecer programas de parcheo, evaluación de riesgos y priorización basada en el impacto operativo y regulatorio.
– Fortalecer la detección y la respuesta: implementar soluciones de detección temprana, respuesta ante incidentes y capacidades deEndpoint Detection and Response (EDR) junto con un centro de operaciones de seguridad (SOC) o SOC híbrido.
– Controles de acceso y modelos de confianza cero (Zero Trust): verificar identidades, limitar privilegios y segmentar redes para reducir la propagación de incidentes.
– Respaldo de datos y planes de recuperación: copias de seguridad regulares, verificación de restauración y estrategias de recuperación ante desastres alineadas con los objetivos de negocio (RPO y RTO claros).
– Gestión de proveedores y cadena de suministro: evaluación de riesgos de terceros, acuerdos de nivel de servicio con cláusulas de ciberseguridad y monitorización continua de proveedores críticos.
– Preparación para incidentes y comunicación de crisis: planes de respuesta, guiones de comunicación para partes interesadas y ejercicios de mesa para ensayar respuestas y mejorar la coordinación.
– Evaluación de seguros y cobertura adecuada: revisión de pólizas de ciberseguridad para garantizar coberturas relevantes ante extorsión, interrupciones y costos de recuperación.
– Inversión en talento y formación: programas continuos de concienciación, capacitación técnica y desarrollo de habilidades especializadas para responder a incidentes.
– Pruebas y ejercicios continuos: simulacros regulares que muestren debilidades operativas y de gobernanza, seguidos de planes de mejora concretos.

Un marco práctico para avanzar ahora
1) Diagnóstico realista: realizar una evaluación de riesgo integral que cubra procesos críticos, tecnología, datos sensibles y dependencias externas.
2) Plan de resiliencia centralizado: un plan de continuidad de negocio y de respuesta a incidentes que integre personas, procesos y tecnología, con roles definidos y responsables asignados.
3) Roadmap de seguridad con medidas priorizadas: priorizar acciones en función del impacto y la probabilidad, con hitos trimestrales y responsables claros.
4) Cultura y liderazgo visibles: la seguridad debe ser parte de la cultura organizacional, con liderazgo que comunique objetivos y avance de forma constante.
5) Monitorización y revisión continua: métricas relevantes como MTTR (tiempo medio de reparación), MTTD (detección) y RTO/RPO deben revisarse periódicamente y adaptarse a cambios en el negocio y en el entorno de amenazas.

Conclusión
El estatus actual muestra que la resiliencia cibernética ya no es una opción secundaria, sino una condición necesaria para la viabilidad de las organizaciones en el Reino Unido. Las cifras que indican que una de cada diez podría no sobrevivir ante un ciberataque, junto con la percepción de un aumento sostenido de los riesgos, deberían impulsar una acción decidida y coordinada. Al adoptar un enfoque holístico que combine gobernanza, tecnología, procesos y cultura, las organizaciones pueden reducir la probabilidad de incidentes graves y, cuando ocurran, contener el daño y recuperarse con mayor rapidez. En un entorno donde el tiempo es un factor crítico, la capacidad para anticipar, endurecer y responder marca la diferencia entre liderazgo sostenido y vulnerabilidad prolongada.

from Latest from TechRadar https://ift.tt/SyZ4fk6
via IFTTT IA