El sonido de los televisores 4K: cuando la imagen impresiona pero el audio decepciona



En la carrera por pantallas cada vez más nítidas y brillantes, el sonido de los televisores 4K ha quedado relegado a un segundo plano. La calidad de la imagen recibe la mayor parte de la inversión y, con frecuencia, la experiencia de audio se da por sentada. Muchos fabricantes parecen confiar en que el comprador completará la experiencia con una barra de sonido, y así se cierra un círculo que nunca debió empezar. Esta situación genera frustración entre usuarios que buscan inmersión y claridad desde la primera escena.

El problema técnico es real. Los altavoces integrados en televisores modernos son pequeños, con poca potencia y, a menudo, un diseño que no favorece graves ni claridad de diálogos. El chasis ultrafino limita la capacidad de mover aire, y el procesamiento de audio tiende a priorizar efectos y música sobre la claridad de las voces. En la práctica, el resultado suele ser una mezcla de voces poco definidas y graves ausentes, que obliga a buscar soluciones externas.

Por qué se llega a eso. Los fabricantes apuestan por estéticas minimalistas, costos reducidos y productos listos para entregar en grandes superficies. En muchos casos, la barra de sonido se presenta como el camino rápido, cómodo y rentable, pero eso no corrige una experiencia deficiente desde el origen. Además, el marketing muchas veces no invita a evaluar el audio con contenidos reales, sino a aceptar que el sonido es una preocupación menor.

Qué puede hacer el consumidor para mejorar la experiencia sin renunciar a la simplicidad. A continuación algunas pautas prácticas:

– Verificar que el televisor disponga de HDMI eARC o ARC; el eARC permite llevar audio de alta fidelidad desde la TV a una barra o receptor sin pérdidas.
– Explorar los modos de sonido y la calibración automática; muchos modelos incluyen modos como Cine, Película o Voz. Activar el modo Voz puede mejorar la claridad de los diálogos sin subir mucho el volumen.
– Probar con contenidos variados: películas, series, documentales y anuncios para evaluar la consistencia del sonido en diferentes escenarios.
– Si se usa una barra de sonido, buscar soporte para Dolby Atmos o DTS:X y una salida de graves adecuada; verificar que haya opciones de configuración para adaptar el sonido al tamaño de la habitación.
– Priorizar soluciones que aporten claridad de diálogo y una distribución equilibrada de graves y medios antes que una explosión de efectos que no aporta intelligibilidad.
– Considerar una configuración gradual: una barra de sonido de buena relación calidad precio y, según el presupuesto, un subwoofer compacto para profundizar en los graves sin saturar la sala.

Qué deberían hacer los fabricantes. A la industria le conviene evolucionar el diseño de audio de fábrica tanto como mejorar la experiencia de visualización:

– Diseñar altavoces integrados con distribución más equilibrada y mayor tamaño efectivo, sin sacrificar el perfil estético del equipo.
– Incluir procesamiento de audio y calibración avanzada desde fábrica, con perfiles para distintos tamaños de habitación y niveles de ruido ambiental.
– Ofrecer alternativas con soporte nativo para sistemas de audio avanzados y facilitar la conectividad con barras de sonido y recepcionores mediante eARC.
– Priorizar la claridad de diálogos y la coherencia entre voz, música y efectos, para que el usuario no sienta la necesidad de compensar con equipos externos.

Conclusión. Un televisor 4K puede ofrecer una experiencia audiovisual realmente inmersiva, pero la ruta hacia esa inmersión no debe depender exclusivamente de una barra de sonido. Los fabricantes tienen la responsabilidad de escuchar a sus clientes y mejorar el audio de fábrica para que la diferencia entre la imagen y el sonido sea una cuestión de gusto, no de presupuesto.

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