
Introducción: Aunque es más cómodo dejar el televisor con los ajustes de fábrica, dedicar unos minutos a explorar los menús recompensa con una imagen mucho más fiel y agradable.
A continuación, mis tres ajustes iniciales para empezar:
1) Modo de imagen, brillo, contraste y temperatura de color
– Accede a Menú > Imagen. Elige un modo personalizado o Cine/Película.
– Ajusta:
• Brillo entre 45 y 60 (según la iluminación de la habitación)
• Contraste entre 80 y 90 para evitar blancos quemados
• Saturación/Color entre 50 y 60 para una representación natural
• Temperatura de color a Caliente 2 (aproximadamente 6500 K) para una tonalidad neutra
– Si tu televisor ofrece Rango Dinámico o HDR, actívalo cuando veas contenido compatible.
2) Gamma y calibración de color
– Busca la sección Gamma y ajústala alrededor de 2.2 para equilibrar sombras y luces.
– Asegúrate de que la temperatura de color no incline la imagen hacia azules o amarillos; 6500 K suele funcionar bien para la mayoría de salas.
– Desactiva mejoras excesivas como Aumento de Detalle o Claridad si comprometen la naturalidad de la imagen.
3) Procesamiento de movimiento y reducción de ruido
– Desactiva o reduce el suavizado de movimiento si prefieres una estética cinematográfica; buscar opciones como Motion Smoothing/Auto Motion Plus y dejarlo en Apagado o Moderado.
– Aplica reducción de ruido solo en contenidos con ruido visible (como material antiguo); para imágenes nítidas en streaming, suele ser mejor desactivarla.
– Si hay mejoras de bordes, bórralas o ajusta a niveles bajos para evitar halos.
Conclusión: con estos tres ajustes ya estarás en camino de disfrutar una imagen más fiel y agradable. A partir de aquí, puedes seguir afinando con pruebas de distintos tipos de contenido (cine, noticias, deportes) y, si tu televisor lo permite, crear perfiles específicos para cada situación.
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