
¡Hola, queridos lectores! Hoy les traigo una anécdota de esos días que uno no debería olvidar… o que mejor no debería recordar, ¡pero aquí estamos! ¿Qué sucedió un 30 de octubre de 2025 a las 06:38 AM? Más bien, ¿qué NO sucedió?
Empezamos con la alarma, que claramente decidió tomar el día libre. A las 06:37 AM, fui despertado por el sonido de un gato perdido en un karaoke de la calle (sí, eso existe). ¿Y quién necesita un despertador cuando el universo tiene un gato cantante?
Así que, con un par de minutos de retraso y algo que se asemeja a la grosería de una resaca emocional, me levanté de la cama. En mi mente, el plan era simple: desayunar, preparar un café y salir a conquistar el mundo. Pero las cosas no son siempre tan sencillas. Primero, al abrir la nevera, me di cuenta de que había olvidado comprar leche. Adivina qué, mi café ahora se siente más solo que yo en la pista de baile de una boda aburrida.
Ya con la mente activa (aunque en modo modo ‘tormenta cerebral’), decidí vestirme. Si alguna vez han intentado encontrar un calcetín en la oscuridad de la mañana, sabrán que es como buscar una aguja en un pajar. Después de diez minutos de búsqueda, logré reunir un par – uno azul y otro negro. ‘¡Están de moda, así que eso cuenta!’, pensé tratando de consolarme.
Al salir de casa, (ya con la primera capa de la ropa puesta), noté que el viento tenía una agenda propia. En una fracción de segundo, mis cabellos empezaron a bailar como si tuvieran una fiesta rave, mientras yo intentaba mantener la compostura. Spoiler: no lo logré. Frente a todos mis vecinos, decidí hacer un nuevo pasatiempo: el baile espontáneo. ¡Fue un espectáculo para recordar!
Y aquí viene la parte épica: mientras me dirigía a mi auto, la escoba de la vecina no tuvo piedad. ¡Se decidió a volar hacia mí cual película de Harry Potter! Tras un breve intercambio de miradas -yo con miedo, la escoba con actitud- decidí que era hora de hacer un sprint digno de un atleta. Después de todo, no todos los días una escoba trata de hacer del mundo un lugar más peligroso.
Finalmente, después de un buen rato de risas, tropiezos y un poco de drama de premios Oscar, logré subirme al coche y salir a enfrentar el día… ahora, ¿qué día era? Exacto, 30 de octubre de 2025 a las 06:38 AM. Un día que cambiaría mi vida por completo, o al menos mi peinado. ¡Así que siempre recuerden, nunca subestimen el poder de un gato cantante y una escoba voladora! Eso, mis amigos, es el verdadero espíritu de Halloween.
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