El apagón de AWS: ¿un lunes que nadie quiere recordar?

El lunes pasado, muchos de nosotros despertamos con la noticia de que AWS, la gigante de los servicios en la nube, había sufrido un apagón. ¡Vaya manera de empezar la semana! Todo el mundo sabe que cuando AWS estornuda, la tecnología tiembla. En esta ocasión, el problema fue causado por un fallo en el DNS. Aunque a muchos nos suene técnico y complicado, la realidad es que este tipo de problemas pueden tener un gran impacto.

Imaginen esto: empresas que dependen de AWS para operar sus servicios y aplicaciones estaban en una situación crítica, sin poder acceder a sus datos ni ofrecer sus productos a los clientes. ¡Hablamos de miles de millones en pérdidas potenciales en solo 70 minutos! Eso es más tiempo del que muchos de nosotros tardamos en decidir qué almorzar.

Un apagón como este no solo afecta a las grandes empresas que suelen estar en la mente de todos. También hay pequeños negocios que, aunque no sean tan visibles, dependen de esa misma infraestructura. ¿Te imaginas no poder acceder a tu tienda online durante casi una hora y media justo en un lunes? Es un verdadero caos.

Pero no todo es negativo. Este tipo de incidentes nos recuerda la importancia de contar con planes de contingencia. Las empresas deben estar preparadas para gestionar este tipo de imprevistos, y quizás aprender de ellos para asegurarse de que no se repitan.

Así que, mientras los expertos de AWS están trabajando para resolver el problema y prevenir futuros apagones, nosotros podemos reflexionar sobre nuestra propia dependencia de la tecnología. Y, por supuesto, la próxima vez que la nube haga de las suyas, ¡brindemos por los que están al mando! Porque, al final del día, todos somos parte de este gigante digital.

Monday’s AWS outage was caused by a DNS issue – top customers could’ve lost millions in just 70 minutes.

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