
¡La pista de Austin vuelve a estar bajo los reflectores! Durante la rueda de prensa del Gran Premio de Singapur, Max Verstappen reaccionó con humor cuando salió el tema de la próxima cita de Fórmula 1 en Estados Unidos: bromeó con que tendría que pedir una columna vertebral nueva.
La ocurrencia tenía un motivo. El cuatro veces campeón del mundo había seguido The Lone Star Le Mans, la prueba del Campeonato Mundial de Resistencia disputada en Texas el fin de semana del 6 de septiembre, y quedó sorprendido por el estado del asfalto en el Circuito de las Américas. Verstappen calificó de inaceptables los baches y dijo que la situación estaba «fuera de control».
Sus comentarios reavivan una cuestión importante para los pilotos: las irregularidades del trazado pueden convertir la conducción en un desafío físico, además de complicar el control de los monoplazas. Austin es uno de los escenarios más esperados del calendario, pero la condición de la pista podría convertirse en protagonista cuando la F1 regrese.
Ahora, la atención estará puesta en si se realizan mejoras antes del Gran Premio de Estados Unidos. Mientras tanto, la broma de Verstappen deja una advertencia muy seria: los baches de Austin no deberían pasar inadvertidos.
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