
En un estudio que combina biología extrema y ciencias planetarias, un equipo de científicos expuso tardígrados a simulaciones de suelo marciano con el objetivo de entender cómo estos microorganismos podrían responder a condiciones similares a las del planeta rojo. El experimento, desarrollado con rigor metodológico y controles bien definidos, reveló una tendencia inesperada: el inhibidor del movimiento y la viabilidad parece residir en una fracción del regolito simulante que, bajo determinadas condiciones, reduce significativamente la actividad de los tardígrados y limita su capacidad de reproducción.
Los simuladores de suelo marciano utilizados en la investigación replicaron de forma aproximada la composición mineral y la estructura porosa del regolito real. Se recurrió a un conjunto de variables controladas, entre ellas la humedad, la salinidad, la temperatura y la radiación, para observar la respuesta de los tardígrados cuando se encuentran inmersos en un entorno que, aunque artificial, se acerca a la complejidad del regolitario marciano. En varios ensayos, los científicos detectaron una correlación entre ciertas fracciones del regolito y una disminución notable en la movilidad de los tardígrados, así como un descenso en las tasas de supervivencia a largo plazo.
El resultado más significativo sugiere la presencia de un factor inhibidor dentro del regolito simulante, que podría actuar de forma sinérgica con otros elementos del entorno para dificultar la tolerancia a condiciones extremas. Aunque el mecanismo aún no ha sido plenamente determinado, los datos apuntan a posibles interacciones entre microestructuras mineralógicas y moléculas presentes en el simulante, que podrían generar un ambiente más hostil para los tardígrados que en la superficie terrestre. La investigación subraya la importancia de entender la física y la química del regolito marciano para evaluar la viabilidad de la vida microbiana y la resistencia de los organismos extremófilos en misiones de exploración.
A partir de estos hallazgos, los científicos insisten en la necesidad de seguir explorando con una batería de simulaciones más diversa y de mayor fidelidad, así como de incorporar dosis de estrés adicionales que replican la radiación, la desecación y la oxidación que caracterizan a Marte. El objetivo es dilucidar, con mayores certezas, qué componentes del regolito podrían modular o restringir la actividad biológica, y qué implicaciones tendrían estas dinámicas para el diseño de futuros experimentos in situ y para las estrategias de protección planetary en misiones espaciales. En última instancia, comprender estas interacciones podría abrir una ventana a nuevas preguntas sobre la resiliencia de la vida ante entornos extremos y sobre los límites de la habitabilidad en cuerpos celestes próximos.
from Wired en Español https://ift.tt/BEOzg5Y
via IFTTT IA