Los procesos geológicos y químicos detrás del agua rojiza que emerge del subsuelo sobre el glaciar Taylor


Una reciente investigación arroja luz sobre un fenómeno que, si bien puede parecer poético, responde a una compleja interacción de procesos geológicos y químicos que operan bajo la superficie del glaciar Taylor. El análisis combina observaciones de campo, muestreo de agua y materiales geológicos, así como modelos hidrológicos y geoquímicos para explicar por qué el agua de color rojizo se abre paso desde las profundidades y se derrama sobre la capa de hielo.

En primer lugar, se identifica la fuente de la coloración: minerales minúsculos y compuestos de hierro que se oxidan al interactuar con el agua subterránea. Este conjunto de elementos, movilizado por la presión, las fracturas y las permeabilidades del sustrato rocoso, se mezcla con aguas frías que circulan a través de redes de conductos glaciales. Cuando estas aguas cargadas de ferrosos se elevan hacia la superficie, su contacto con el oxígeno del aire o con capas de hielo más expuestas provoca cambios de estado y coloración que dan lugar al característico tono rojizo.

En segundo término, la dinámica de flujo subglacial desempeña un papel decisivo. Las fracturas y las fisuras actúan como conductos que canalizan el agua, mientras que la densidad de las sales y la temperatura del subsuelo influyen en la velocidad y la trayectoria del ascenso. Las simulaciones hidrológicas muestran que pequeños cambios en la presión hidrostática pueden abrir o cerrar rutas de escape, lo que explica por qué el agua rojiza se derrama en momentos concretos: períodos de mayor actividad tectónica mínima o de variaciones estacionales en la carga de nieve pueden modificar las condiciones de permeabilidad.

Además, la interacción entre la geología local y el ciclo del agua atmosférico amplifica el fenómeno. Las rocas vecinas, al estar saturadas de minerales de hierro y otros oligoelementos, liberan gradualmente estos compuestos en el agua subterránea. Este flujo mineral cambia con las variaciones en la temperatura y la presión, y cuando la masa de hielo se ajusta a nuevas condiciones climáticas, se generan derrames visibles en la superficie. En el contexto más amplio, estos procesos aportan indicios sobre la historia geológica del área y sobre cómo el sistema glaciar responde a presiones externas, como cambios en la precipitación o la temperatura ambiental.

El estudio también subraya la importancia de la monitorización continua. Videograbaciones, sensores de conductividad y portadores de datos en tiempo real permiten trazar la evolución del fenómeno y correlacionarlo con eventos geológicos y meteorológicos. Este enfoque multidisciplinar ofrece una visión más holística de cómo el subsuelo y la superficie interactúan, y abre camino a nuevas investigaciones sobre los impactos de estas aguas coloridas en la integridad estructural del glaciar y en los ecosistemas cercanos.

En conclusión, la aparición de agua rojiza en el glaciar Taylor es el resultado de una sinergia entre procesos geológicos de fracturación y permeabilidad, reacciones químicas de oxidación de minerales de hierro y dinámicas de flujo subglacial. Comprender estas interacciones no solo satisface una curiosidad científica, sino que también aporta claves para anticipar respuestas del sistema glaciar ante un clima en cambio y para evaluar posibles efectos sobre la biodiversidad y la integridad del entorno glaciar.
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