Un refugio de arte rupestre y vestigios de múltiples imperios en el sur del Sinaí


En una reveladora excavación reciente, arqueólogos egipcios han descubierto un refugio que alberga arte rupestre junto a restos del Imperio Medio y de la época romana. Este hallazgo ofrece una ventana extraordinaria a siglos de ocupación humana y a la sucesión de varias culturas que habitaron la región en el sur del Sinaí.

El refugio, preservado gracias a su ubicación estratégica y a las condiciones ambientales locales, contiene grabados que muestran escenas de caza, rituales y símbolos que permiten trazar una línea descriptiva de las comunidades que se asentaron en estas laderas durante diferentes periodos. Los motivos artísticos se entrelazan con estructuras que, por su composición, apuntan a un uso multifuncional: refugio temporal, punto de control de rutas comerciales y, probablemente, espacio ceremonial.

Acompañando al arte rupestre, los vestigios del Imperio Medio revelan una presencia organizada y, a la vez, una interacción constante con comunidades vecinas. La tipología de cerámica, los restos de herramientas de piedra y los pequeños hallazgos de objetos cotidianos permiten reconstruir hábitos de subsistencia y intercambios culturales que dinamizaron la región mucho antes de las consolidaciones políticas de las dinastías posteriores.

La etapa romana añade una nueva capa de complejidad: rutas militares y de comercio, administraciones coloniales y un paisaje urbano en miniatura que, aunque discreto, deja ver la adaptabilidad de las comunidades a las dinámicas imperiales. Los análisis sedimentarios y las dataciones por carbono-14 sitúan estos estratos entre fases de ocupación que se superponen, evidenciando un paisaje humano que evoluciona sin rupturas bruscas pero con transformaciones notables en tecnología, organización social y cosmovisión.

Este descubrimiento subraya la lentitud con la que los cambios culturales se incorporan en la memoria de un territorio. La coexistencia de arte rupestre con restos de distintos periodos históricos sugiere una continuidad de uso del refugio y de sus recursos, así como un conocimiento del entorno que fue heredado y adaptado por generaciones. En el sur del Sinaí, como en otros frentes fronterizos del antiguo mundo mediterráneo, la interacción entre culturas dejó huellas que hoy pueden leerse en capas de ocupación que se superponen como páginas de un libro abierto al paso del tiempo.

Los próximos meses estarán dedicados a la excavación detallada, la conservación de los hallazgos y la realización de estudios interdisciplinarios que incluyan arqueobotánica, zooarqueología y análisis iconográfico. El objetivo es ampliar la lectura de los materiales y entender con mayor precisión las rutas de migración, las redes de intercambio y las prácticas rituales que unieron y separaron a las comunidades que transitaron por esta encrucijada geográfica del mundo antiguo.

Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre el sur del Sinaí, sino que también invita a una reflexión más amplia: la historia humana está incrustada en lugares que, a simple vista, pueden parecer remotos o desconocidos. Cada fragmento hallado es una pieza de un rompecabezas que, cuando se reúne, revela la complejidad y la continuidad de las culturas que, a lo largo de los siglos, ocuparon y transformaron este paisaje.
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