
En el marco de una política exterior orientada a asegurar cadenas de suministro estratégicas, la administración de Donald Trump impulsó la formalización de 11 nuevos marcos bilaterales o memorandos de entendimiento (MoU) en materia de minerales críticos con socios de diversas regiones. Estos acuerdos, firmados con países como Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, entre otros, buscan fortalecer la cooperación tecnológica, facilitar la transparencia de la cadena de suministro y fomentar prácticas responsables de extracción y procesamiento.
Los minerales críticos, que incluyen elementos como el litio, el manganeso, el cobalto y el raro tierras, son vitales para sectores estratégicos como la defensa, la electrónica, la energía renovable y la automoción eléctrica. En ese contexto, los acuerdos bilaterales tienden a abordar cuatro dimensiones clave: seguridad de suministro, inversión en capacidades productivas, transferencia de tecnología y estándares ambientales y laborales compatibles con normas internacionales.
Una lectura de estos pactos revela un énfasis en alinear normativas comerciales y de inversión para facilitar la colaboración público-privada. En niveles prácticos, los MoU suelen facilitar mecanismos de cooperación en investigación y desarrollo, capacitación técnica, y la creación de marcos de certificación que reduzcan la fricción en aduanas y el costo de cumplimiento regulatorio para las empresas involucradas.
La participación de países latinoamericanos como Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú subraya una estrategia orientada a diversificar fuentes de suministro y a reducir la dependencia de rutas de suministro que puedan verse afectadas por tensiones geopolíticas o restricciones comerciales. Estos acuerdos también buscan promover prácticas responsables, con énfasis en la trazabilidad, la reducción de impactos ambientales y el respeto a derechos laborales.
Entre los beneficios reportados por los responsables de política y comercio exteriores figure la previsibilidad en las inversiones, la atracción de capital privado y el fortalecimiento de capacidades locales para la exploración, extracción y procesamiento de minerales críticos. A la vez, existen retos persistentes, como garantizar un marco regulatorio coherente entre las partes, gestionar impactos ambientales y asegurar que el desarrollo de la cadena de suministro no afecte a comunidades locales ni a la biodiversidad.
En el balance, estos 11 marcos bilaterales y MoU constituyen una pieza clave en la estrategia de diversificación y seguridad de suministros para minerales críticos. Su éxito dependerá de la implementación efectiva, la rendición de cuentas y la capacidad de las partes para convertir los principios acordados en resultados tangibles: inversiones reales, crecimiento económico local y una mayores garantías de suministro para industrias estratégicas.
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