Más allá de las cuatro vueltas: la ciencia detrás del cuádruple salto de Ilia Malinin


¿Te quedas sin palabras cuando ves al patinador artístico estadounidense Ilia Malinin sobre el hielo? La ciencia explica cómo es posible que el ‘Dios del Cuádruple’ sea capaz de dar más de cuatro vueltas completas en el aire.

En el hielo, cada giro es un juego de energías: la conservación del momento angular, la distribución de la masa y la forma del cuerpo en el salto. Cuando un patinador se lanza desde el borde, su giro está determinado por L = I ω. El momento angular L se mantiene constante (si no hay torques externos significativos), así que si I disminuye, ω debe aumentar para compensar.

Cómo se reduce I:
– En la fase de tirón, los patinadores encogen sus brazos y doblan las rodillas para hacerse más delgados, reduciendo el radio alrededor del eje de giro.
– La posición del cuerpo y del skate se ajustan para alinear musculatura y masa cerca del centro de giro.
– La recogida, o tuck, y una adecuada altura de despegue permiten un mayor control del eje durante las rotaciones.

Qué significa para Malinin: el cuádruple salto no es solo velocidad, sino un arte de manejar el eje de giro. Más allá de la potencia, se exige un control excepcional del cuerpo, una técnica de entrada y salida limpias, y una ejecución milimétrica para completar las rotaciones y aterrizar con estabilidad. Esta hazaña refleja una interacción entre biomecánica, entrenamiento y precisión neuromuscular que caracteriza a los patinadores de élite.

Conclusión: entender la ciencia detrás de estas rotaciones ayuda a apreciar el talento y la ingeniería física que impulsa el patinaje artístico moderno. Cada salto cuádruple es un testimonio de cómo la física y el atletismo se funden para expandir los límites del deporte.

Advertencia: estos saltos son extremadamente técnicos y requieren entrenadores especializados, supervisión adecuada y progresión cuidadosa. No deben intentarse sin la formación adecuada.
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