Ordenando el espacio en el Paleolítico: esquemas abstractos y reglas visuales, hallazgos de la Universidad de Bolonia


La investigación reciente de la Universidad de Bolonia revela que nuestros antepasados paleolíticos ya empleaban esquemas abstractos y reglas visuales complejas para organizar el espacio que habitaban. Lejos de un paisaje caótico, los hallazgos apuntan a una arquitectura de la mente: estructuras que orientaban rutas, delimitaban áreas de actividad y marcaban ritmos sociales a través de patrones visuales repetibles.\n\nEl equipo adopta un enfoque interdisciplinario que combina arqueología, cognición, geomática y visualización por computadora. A partir de excavaciones, análisis de grabados, distribución de artefactos y la reconstrucción digital de espacios subterráneos y superficiales, se han generado modelos que permiten comparar configuraciones entre yacimientos de distintas épocas.\n\nEntre los hallazgos, destacan patrones geométricos que se repiten en diferentes sitios y momentos: retículas de tres a cinco elementos, líneas paralelas que organizan el espacio en franjas, y configuraciones radiales que señalan un centro operativo o ritual. Estos elementos no parecen decoraciones al azar; se comportan como una gramática visual que ayuda a orientarse, recordar rutas y coordinar acciones colectivas.\n\nAdemás, la investigación sugiere que estas reglas visuales facilitaban la división de tareas y la memoria colectiva. Por ejemplo, zonas que corresponden a rutas de acceso, áreas de almacenamiento o de reunión podrían haberse definido de forma estable mediante la repetición de ciertos signos y distancias.\n\nMetodología: para corroborar estas interpretaciones, se emplearon técnicas de reconocimiento de patrones, simulaciones espaciales y comparaciones con prácticas de organización espacial en comunidades contemporáneas que conservan memoria visual de su entorno. El análisis de contexto, la edad de los yacimientos y la precisión de las trazas permitieron distinguir entre mera coincidencia y estructura deliberada.\n\nImplicaciones: estas conclusiones aportan una visión más compleja de la capacidad cognitiva paleolítica: la habilidad de abstraer, trasladar y manipular espacios a través de esquemas simbólicos. Esto habla de una alianza entre pensamiento abstracto y cooperación social, en la que la planificación del territorio y la transmisión de reglas visuales podrían haber favorecido la cohesión y la continuidad cultural.\n\nMirada al futuro: el estudio abre caminos para revisar colecciones arqueológicas, reexaminar grabados y artefactos desde la perspectiva de la organización espacial, y fomentar enfoques multidisciplinares que conecten visión computacional, historia y antropología.\n\nConclusión: en suma, la Universidad de Bolonia nos invita a ver el Paleolítico no solo como un periodo de supervivencia, sino como una fase de diseño mental: un momento en que la mente humana empezó a codificar el espacio con esquemas abstractos que, en su sencillez, permitieron organizar comunidades enteras.
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