La glicina en Bennu: una ruta de síntesis desconocida por hielo expuesto a radiación


La glicina, uno de los ‘bloques de la vida’ encontrados en Bennu, plantea preguntas sobre su origen y las condiciones químicas que permiten la formación de moléculas orgánicas complejas en el sistema solar.

Entre las hipótesis más discutidas está la posibilidad de que la glicina se haya formado en hielo congelado expuesto a radiación: la radiación cósmica y el viento solar podrían provocar radiolisis y reacciones químicas en mezclas heladas, generando aminoácidos como la glicina. Este escenario es coherente con lo observado en experimentos de laboratorio que simulan el procesamiento de hielos con componentes simples como agua, CO2, metanol y amoníaco bajo energía de radiación, así como con los hallazgos de aminoácidos en meteoritos y en cuerpos helados. Sin embargo, en Bennu aún no hay una confirmación definitiva de la ruta exacta, por lo que esta hipótesis podría representar una ruta de síntesis desconocida que merece mayor investigación.

El entorno de Bennu —superficie expuesta, regolito y persistente exposición a radiación— ofrece un laboratorio natural para estos procesos. Si la glicina se formó in situ, podría haber persistido encapsulada en hielo antiguo o haber quedado disponible para incorporarse a las capas de material que eventualmente podrían llegar a la Tierra. Alternativamente, la glicina podría haber llegado ya formada desde el cinturón de asteroides o haber sido aportada por cometas, depositando material orgánico durante la formación del sistema solar. Independientemente de su origen, la presencia de glicina en Bennu refuerza la idea de que los aminoácidos pueden formarse y persistir en entornos extraterrestres.

Implicaciones para la química prebiótica son considerables: si existe una ruta de síntesis asociada a hielo irradiado, podríamos ampliar nuestra comprensión de cómo se generan los precursores orgánicos fuera de la Tierra y cómo llegan a los cuerpos planetarios a lo largo de la historia del sistema solar. Una ruta de síntesis desconocida, además, abre preguntas sobre la diversidad química que puede surgir bajo condiciones de radiación y hielo presente en otros cuerpos celestes.

Para avanzar, es crucial el análisis detallado de las muestras de Bennu, así como el desarrollo de simulaciones experimentales que reproduzcan condiciones de hielo expuesto a radiación. Futuras misiones y estudios de muestreo podrían ayudar a mapear la distribución espacial de estos compuestos y a confirmar o refutar la hipótesis propuesta, acercándonos a entender la ubiquidad de la química prebiótica en el cosmos.
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