
El informe reciente de la Jurisdicción Especial para la Paz advierte sobre la consolidación en Colombia de unidades especializadas en propaganda, perfilamiento de posibles reclutas y captación en línea, a las que denomina tropas digitales. Este hallazgo sitúa el debate público en un terreno de alta complejidad, donde la influencia digital puede convertirse en una herramienta de control social y de erosión de procesos democráticos. En ese marco, la JEP plantea preguntas sobre responsabilidad, proporcionalidad y límites a las actuaciones que buscan moldear opiniones, atraer simpatizantes o reclutar actores.\n\nLas tropas digitales operan en el cruce entre la persuasión política y las técnicas de interactuar con audiencias específicas. La sofisticación de estas prácticas, cuando se combinan con datos disponibles en plataformas y redes, puede intensificar mensajes y facilitar la captación de individuos vulnerables o desmovilizados. El informe advierte que la consolidación de estas capacidades no es un fenómeno aislado, sino una tendencia que podría ampliar el alcance de narrativas extremistas y complicar la contrarrespuesta cívica.\n\nImpacto y riesgos para derechos humanos y convivencia democrática. La existencia de unidades dedicadas a la propaganda y al perfilamiento plantea desafíos para la libertad de expresión, la privacidad y la dignidad de las personas. Si no se equilibran con salvaguardas adecuadas, estas prácticas podrían derivar en estigmatización de grupos, discriminación y violaciones de la intimidad, con consecuencias directas para la convivencia social y la confianza en las instituciones.\n\nImplicaciones para la paz y el marco institucional. En el contexto de la Jurisdicción Especial para la Paz, el fenómeno de las tropas digitales obliga a reforzar mecanismos de rendición de cuentas, transparencia y límites claros a la intervención digital en el proceso de reconciliación. La consolidación de estas unidades podría poner a prueba la capacidad del país para garantizar una paz basada en derechos, reparaciones y convivencia democrática, sin dejar de reconocer la necesidad de seguridad frente a agresiones y desinformación.\n\nLíneas de acción posibles. Entre las respuestas recomendadas destacan el fortalecimiento de la alfabetización mediática y digital para la ciudadanía, la supervisión independiente de actores estatales y privados que operan en el ámbito digital, y la promoción de marcos normativos que protejan la privacidad sin frenar la libertad de expresión. Es clave también avanzar en una cooperación entre la rama judicial, las autoridades de seguridad y las plataformas tecnológicas para identificar prácticas abusivas y exigir responsabilidad cuando se incumplen las normas. Finalmente, es necesario impulsar investigaciones independientes y transparencia sobre el uso de técnicas de influencia digital, de modo que la sociedad civil pueda evaluar riesgos y exigir rendición de cuentas.\n\nConclusión. El fenómeno de las tropas digitales es un reto para la gobernanza democrática y el proceso de paz en Colombia. Su atención requiere un enfoque multidisciplinario, recursos y un marco de derechos humanos robusto que proteja a las personas y fortalezca la confianza pública. En esa dirección, la vigilancia, la responsabilidad y la educación cívica deben ir de la mano con una regulación equilibrada de las plataformas y con una estrategia de comunicación que fomente la verdad, la pluralidad de voces y la convivencia.
from Wired en Español https://ift.tt/Y1UlXw2
via IFTTT IA