Alternativas al BPA: riesgos para las células ováricas y la trampa de las etiquetas libre de BPA


Un nuevo estudio ha descubierto que las alternativas al bisfenol A, conocidos como sustitutos, pueden ejercer efectos preocupantes sobre las células ováricas humanas. En experimentos realizados con cultivos de células ováricas, algunos sustitutos del BPA mostraron actividad estrogénica y cambios en procesos clave de la biología reproductiva. Aunque los resultados se obtuvieron en un entorno de laboratorio y bajo condiciones controladas, los hallazgos sugieren que no todo lo que se presenta como una alternativa es intrínsecamente seguro para el sistema reproductivo.

El estudio señala específicamente que ciertos sustitutos, entre ellos componentes como BPS y BPF, pueden modular receptores hormonales y alterar la expresión de genes asociados a la maduración de los folículos y a la producción de hormonas esteroides. Los cambios observados incluyen variaciones en la viabilidad celular, en la regulación de rutas de señalización endocrina y en marcadores de estrés celular. Es crucial subrayar que estos hallazgos se basan en modelos in vitro y que la extrapolación a efectos en la salud humana requiere estudios complementarios, especialmente a largo plazo y en contextos de exposición real en la vida cotidiana.

Una conclusión clave del informe es la advertencia sobre la naturaleza engañosa de las etiquetas libres de BPA. Aunque un producto puede no contener BPA, puede contener sustitutos bisfenotores que comparten propiedades hormonales y, en determinadas circunstancias, pueden exponer de manera similar o mayor. Este fenómeno subraya la necesidad de evaluaciones toxicológicas exhaustivas de cada sustancia y de una comunicación más clara por parte de la industria y de los reguladores.

Qué hacer como consumidor consciente:
– Priorizar envases que no contengan bisfenoles ni plastificantes en contacto con alimentos, y considerar el uso de vidrio, acero inoxidable o cerámica para almacenar y calentar alimentos.
– Evitar calentar plásticos en el microondas o lavavajillas, especialmente aquellos que pueden liberar sustancias cuando se exponen a calor.
– Reducir la exposición con hábitos simples: elegir envases reutilizables, evitar descongelar o calentar alimentos en envases plásticos.
– Leer etiquetas con atención y buscar información sobre sustitutos del BPA y su perfil de toxicidad. Exigir transparencia y evitar etiquetas que no expliquen claramente los materiales.
– Apoyar políticas públicas que exijan evaluaciones de seguridad para todos los sustitutos del BPA, así como etiquetas claras sobre los materiales de contacto.

En resumen, el hallazgo subraya la complejidad de la química de los plásticos y la necesidad de avanzar con cautela en la adopción de sustitutos. Proteger la salud reproductiva exige investigación robusta y una comunicación honesta con el público para evitar la falsa sensación de seguridad que a veces transmiten las etiquetas libre de BPA.
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