Diez principios éticos para la regulación y uso responsable de la Inteligencia Artificial en México


La Declaración de Ética y Buenas Prácticas para el Uso de la Inteligencia Artificial en México propone un marco claro para construir políticas públicas y regulaciones que garanticen el desarrollo seguro de la IA. Con un enfoque centrado en la dignidad humana, la justicia social y la rendición de cuentas, se presentan diez principios que deben orientar la formulación de normas y programas. A continuación se detallan cada uno de ellos y su relevancia para el diseño de políticas.

1. Dignidad humana y derechos fundamentales: las decisiones apoyadas por IA deben respetar la dignidad de todas las personas y salvaguardar derechos como la privacidad, la libertad y la no discriminación. Las políticas deben exigir evaluaciones de impacto en derechos y mecanismos de intervención cuando se detecten riesgos.

2. Seguridad, fiabilidad y robustez: la IA debe diseñarse y desplegarse con estándares de seguridad, pruebas rigurosas y mecanismos de mitigación de fallos. Las regulaciones deben exigir auditorías técnicas y planes de continuidad.

3. Transparencia y explicabilidad: las entidades públicas y privadas deben proporcionar información clara sobre el uso de IA, sus objetivos y límites. Se promoverán explicaciones comprensibles para usuarios y para autoridades de supervisión, sin comprometer la seguridad o la propiedad intelectual razonable.

4. Rendición de cuentas y gobernanza: debe existir responsables y marcos de gobernanza con responsabilidades claras. Se requerirán auditorías independientes, informes periódicos y canales de reclamación.

5. Protección de datos y privacidad: cumplimiento de la legislación mexicana de datos personales; minimización de datos; seguridad; consentimiento informado; derechos de acceso, rectificación y supresión.

6. No discriminación y equidad: monitoreo de sesgos, evaluación de impacto en grupos vulnerables y diseño inclusivo; políticas para evitar discriminación y promover equidad en la distribución de beneficios.

7. Supervisión humana y control humano: en decisiones críticas, la intervención humana debe ser posible, con criterios claros para cuando la IA debe permanecer bajo revisión o ser desactivada.

8. Sostenibilidad y impacto social: consideraciones ambientales, impactos en empleo y comunidades; promoción de beneficios equitativos y estrategias de transición justa para trabajadores.

9. Participación y diversidad en el desarrollo: involucrar a comunidades, usuarios y expertos de distintos ámbitos; promover equipos diversos y procesos de co-diseño que respondan a realidades locales.

10. Precisión, responsabilidad y seguridad ante la incertidumbre: evaluación de riesgos, actualizaciones ante cambios tecnológicos y condiciones socioeconómicas; mecanismos de revisión y mejora continua.

Conclusión: estas diez bases no son un listado estático, sino un marco operativo para la toma de decisiones en políticas públicas. Su implementación exige coordinación entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil, con procesos transparentes, evaluaciones periódicas y rendición de cuentas.
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