En pruebas estandarizadas de creatividad, ChatGPT y otras IA generativas superaron al ser humano medio. Este resultado subraya un avance técnico significativo: las máquinas pueden generar ideas, enfoques y narrativas con una velocidad y diversidad que complementan la capacidad humana. Sin embargo, el éxito en pruebas no equivale a una supremacía universal de la creatividad ni a la ausencia de límites.
Sin embargo, una encuesta a 100,000 personas reveló la clara brecha entre los modelos y los humanos más creativos. Aunque los modelos destacan en la recombinación de ideas a partir de vastos corpus, la creatividad de alto nivel que emerge de experiencias profundas, valores éticos y un propósito claro sigue siendo distintiva de las personas más creativas. En particular, los humanos más creativos suelen aportar salto conceptual, sensibilidad cultural y una ejecución con significado que responde a contextos complejos.
Este fenómeno invita a repensar la relación entre herramientas y talento. Las IA pueden actuar como aceleradores de la ideación, generando opciones, escenarios y prototipos a gran velocidad. Pero para que esas ideas alcancen su máxima relevancia, se requieren procesos humanos de curaduría, selección y refinamiento que infundan identidad, responsabilidad y coherencia con objetivos de negocio o comunitarios.
Implicaciones para organizaciones y creadores:
– Aceleración de la generación de ideas y prototipos, reduciendo tiempos de ciclo.
– Mayor necesidad de gobernanza de calidad y ética para evitar sesgos y resultados poco pertinentes.
– Requerimiento de nuevas competencias: pensamiento crítico, curaduría de contenidos, gestión de datos y supervisión humana.
Cómo aprovechar la sinergia entre humanos y IA:
– Definir roles de la IA como generadores de ideas y revisores de rigor.
– Fomentar proyectos de coautoría entre personas y sistemas para ampliar perspectivas.
– Diseñar procesos de revisión de calidad que incluyan evaluación ética y de impacto.
– Invertir en desarrollo de creatividad humana mediante prácticas de aprendizaje exploratorio y pensamiento lateral.
Conclusión: la IA eleva el rendimiento cuartil medio de la creatividad, pero la chispa humana alimentada por experiencia, propósito y valores continúa siendo el motor de la creatividad más valiosa. La vía más poderosa es la colaboración, donde personas y máquinas trabajan juntas para ampliar el alcance de ideas, soluciones y beneficios reales para personas y comunidades.
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