La masculinidad y sus matices: solo el 10.8% mostró signos de toxicidad


Un nuevo estudio provoca una lectura más matizada de la masculinidad contemporánea: solo el 10.8% de los hombres evaluados presentó signos claros de masculinidad tóxica. Los autores concluyen: ‘Por lo tanto, los hombres pueden ser masculinos sin ser tóxicos’.

Este hallazgo invita a distinguir entre la expresión de una identidad de género y conductas dañinas. La masculinidad, entendida como un conjunto de roles, expectativas y normas, no es sinónimo de toxicidad. La toxicidad aparece cuando ciertas conductas, de origen cultural y social, limitan la libertad de otros o dañan a terceros. En este estudio, el porcentaje relativamente bajo sugiere que la mayoría de los hombres pueden manifestar rasgos positivos de masculinidad —como responsabilidad, empatía y cooperación— sin caer en expresiones perjudiciales.

Sin embargo, es necesario reconocer límites en la interpretación. El significado de “tóxica” depende de definiciones operativas, instrumentos de medición y contextos culturales. El muestreo, la forma de evaluar comportamientos y posibles sesgos de reporte pueden influir en los resultados. Por ello, las conclusiones deben leerse con cautela y no generalizarse a todas las poblaciones o contextos.

Implicaciones para la práctica: hacia una masculinidad saludable. – Fomentar la inteligencia emocional en educación, trabajo y deporte. – Promover modelos de liderazgo inclusivos y colaborativos. – Crear espacios seguros para la expresión de emociones y vulnerabilidad. – Enfocar el análisis en conductas específicas en lugar de identidades.

Conclusión: si la mayoría de los hombres puede expresar una masculinidad que no es tóxica, esto abre una ruta para redefinir normas sociales. El mensaje clave es claro: la masculinidad no debe ser tóxica; puede coexistir con el cuidado, el respeto y la colaboración. Así, los hombres pueden ser masculinos sin ser tóxicos.
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