
Un nuevo estudio ofrece la evidencia más sólida hasta la fecha de que hace 3,400 millones de años Marte albergó un océano global de tamaño comparable al océano Ártico. Este hallazgo no solo reescribe la cronología de la abundancia de agua en Marte, sino que plantea preguntas fundamentales sobre el clima, la geología y la posibilidad de condiciones habitables en los primeros mil millones de años del planeta rojo.
El equipo detrás del estudio combina datos de misiones orbitales actuales con modelos geodinámicos y análisis mineralógicos para reconstruir un paisaje costero antiguo. Entre las pruebas más contundentes se encuentran indicios de antiguos litorales que se extienden a lo largo de vastas regiones, depósitos sedimentarios que sugieren sedimentación marina y patrones de erosión compatibles con la acción del agua marina. También se señalan firmas mineralógicas, como minerales hidratados, que requieren agua estable en la superficie durante largos periodos, y coincidencias entre la topografía de cuencas bajas y corredores de drenaje que podrían haber formado un océano global.
Los autores destacan que la confluencia de múltiples líneas de evidencia reduce la probabilidad de explicaciones alternativas basadas en ríos aislados o lagos profundos. El supuesto océano global implicaría una climatología suficientemente cálida y estable durante millones de años, lo que a su vez tendría repercusiones para las teorías sobre la atmósfera marciana temprana, la circulación oceánica y la disponibilidad de nutrientes para posibles formas de vida.
Sin embargo, el estudio también reconoce limitaciones y preguntas abiertas. Por ejemplo, la exactitud de la extensión y la profundidad del océano, la duración de su existencia y el momento preciso en el que se produjo la transición hacia un Marte más árido son temas que requieren corroboración adicional. Futuros datos de misiones de exploración de superficie y más refinados modelos climáticos podrían ayudar a afinar este cuadro y a identificar posibles zonas de muestreo donde buscar signos de vida pasada.
En conjunto, este hallazgo representa un hito en la comprensión de Marte y del origen de su agua. Si Marte albergó un océano global, su historia hidroglobal podría haber sido más dinámica y extensa de lo que se pensaba, con implicaciones para la habitabilidad y para la búsqueda de biosignaturas en el sistema solar. A medida que avanzan las misiones y las técnicas de análisis, la ciencia continúa acercándose a responder preguntas fundamentales sobre la vida en otros mundos y sobre la capacidad de los planetas para sostener ambientes habitables en sus primeros tiempos.
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