
Por primera vez, un equipo internacional de investigadores ha obtenido imágenes de la explosión de una nova en la superficie de una estrella enana blanca poco después de producirse. Las imágenes, obtenidas mediante una red coordinada de observatorios que combina datos en óptico, infrarrojo y radio, permiten seguir la erupción en sus fases iniciales y mapear la interacción entre el material expulsado y la atmósfera de la enana blanca.
Las imágenes revelan que la explosión no fue una única detonación impulsiva. En lugar de eso, se observan varios episodios de expulsión que se superponen en el tiempo, con diferentes direcciones y velocidades. A medida que el ejecta interactúa con capas previas de material y con una envoltura circundante, se forman estructuras complejas como filamentos, chorros y anillos concéntricos. Este panorama sugiere una física de la eyección mucho más rica de lo que se pensaba.
Metodología: El estudio es fruto de la colaboración de numerosos grupos de investigación de Europa, América y Asia. Se coordinó la observación para capturar las primeras horas tras el estallido, un periodo crítico para entender la dinámica temprana. Los datos abarcan múltiples longitudes de onda y se procesaron con técnicas de alta resolución y de reconstrucción de imágenes para resolver estructuras a escalas finas. La combinación de exposiciones cortas y seguimiento continuo permitió trazar el ritmo de las fases de eyección.
Resultados clave: Se estiman velocidades de ejecta de varios miles de kilómetros por segundo y masas expulsadas dentro de un rango comparable a las predicciones generales para novae, pero con variaciones significativas entre episodios. La presencia de múltiples episodios, direcciones distintas y señales de choques entre capas de material sugieren un escenario multiphase que convierte la explosión en un proceso prolongado más que en un evento único.
Implicaciones: Estos hallazgos obligan a revisar los modelos teóricos de las novae para incorporar episodios de eyección y la interacción con entornos locales. Mejoran la capacidad para estimar la masa expulsada, la energía liberada y la eficiencia de la conversión de energía nuclear en impulso mecánico. Además, subrayan la importancia de realizar observaciones tempranas y coordinadas en múltiples longitudes de onda para captar la dinámica completa.
Mirando al futuro: Los investigadores planean ampliar estas campañas a otras novae y a diferentes tipos de enanas blancas para evaluar qué tan general es este comportamiento. También se esperan avances en simulaciones numéricas que reproduzcan la interacción entre el ejecta y las atmósferas superficiales, permitiendo predecir la aparición de estructuras observables en distintas fases de la erupción.
Cierre: Este logro marca un hito en la observación de novae y demuestra el poder de la cooperación internacional y de las campañas de observación multicanal que integran datos de distintas longitudes de onda. Al comprender mejor las eyecciones tempranas, la comunidad científica se acerca a desvelar los procesos que regulan la vida y el destino de los sistemas estelares binarios y su impacto en la química de la galaxia.
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