
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela ha traído consigo una serie de acontecimientos que evocan no solo una historia de intervenciones fallidas, sino también una crisis geopolítica que podría marcar el rumbo del continente en los próximos años. Muchos analistas coinciden en que la invasión de Estados Unidos a Venezuela simboliza un claro retroceso al siglo pasado, donde las intervenciones militares eran vistas como soluciones efectivas a los problemas de países en desarrollo, sin considerar las complejidades socios-políticas de cada nación.
Este escenario nos recuerda las intervenciones de los años 80 y 90, donde Estados Unidos adoptó una postura activa en América Latina bajo el pretexto de la lucha contra el comunismo. Así, la narrativa se repite: provincias asediadas, gobiernos elegidos de manera democrática considerados como dictaduras, y una potente influencia de Washington que se apodera de la narrativa internacional.
Sin embargo, lo que estamos presenciando no es únicamente un eco del pasado. La invasión actual se inscribe en un contexto completamente diferente, uno que ha sido ampliamente caracterizado por la figura de Donald Trump y su enfoque singular en la política exterior, que muchos consideran ‘trumpiana’. Esta nueva forma de intervención, que se manifiesta a través de la presión económica y el apoyo a la oposición, es menos tradicional y más directa, pero igualmente destructiva.
Con el telón de fondo de una Venezuela sumida en la crisis, uno se pregunta si este nuevo enfoque realmente cuenta con el apoyo necesario para llevar a cabo un cambio positivo, o si, por el contrario, estamos abriendo una nueva caja de Pandora en un país ya debilitado por largas décadas de inestabilidad y mal gobierno.
En conclusión, la intervención de Estados Unidos en Venezuela es una historia que combina la ineficacia de las políticas del siglo pasado con la novedad de un enfoque agresivo y a menudo caótico. Las consecuencias de esta acción apenas están comenzando a verse y, tal como ocurrió en ocasiones anteriores, podemos esperar que tendremos que enfrentar sus ramificaciones en el futuro cercano. Estaremos atentos para ver cómo se desarrolla esta narrativa en el ámbito internacional.
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