
En el vasto panorama de la comunicación digital, pocos hitos son tan significativos como la creación de los emoticones. Aunque hoy en día los consideramos una parte fundamental de nuestras interacciones en línea, su origen se remonta a una simple propuesta publicada en un tablón de anuncios electrónico en 1982. Este evento marca el comienzo de una evolución comunicativa que transformó la forma en que nos expresamos en el mundo digital.
La propuesta fue hecha por Scott Fahlman, un investigador de la Universidad Carnegie Mellon. En un momento en que los mensajes de texto eran la norma, y las emociones a menudo se perdían en la frialdad de la prosa electrónica, Fahlman sugirió el uso de combinaciones de caracteres para representar expresiones faciales. Propuso el uso de 🙂 para denotar felicidad y 😦 para señalar tristeza. Lo que empezó como una curiosidad rápidamente ganó popularidad, abriendo la puerta a una rica variedad de emoticonos que han llegado a definir la comunicación contemporánea.
La introducción de los emoticones fue un avance fundamental en la forma en que los usuarios de Internet podían compartir sus sentimientos y matices en un entorno donde la comunicación no verbal era casi inexistente. A medida que la tecnología avanzaba, también lo hacían los gráficos y la capacidad para expresar emociones. Con el tiempo, estas combinaciones simples de caracteres se transformaron en emoticonos más complejos y expresivos, y más tarde, en emojis, lo que permitió un rango aún mayor de expresión emocional.
Lo fascinante de esta evolución es cómo una propuesta relativamente pequeña tuvo un impacto monumental. Los emoticones y emojis no solo se convirtieron en herramientas útiles para la expresión personal, sino que también influyeron en la cultura pop, el marketing y la forma en que nos comunicamos a través de las plataformas sociales y otros medios digitales.
A medida que nos adentramos en la era de la comunicación digital, es esencial recordar el papel crucial que un simple mensaje en un tablón de anuncios electrónico jugó en la creación de un nuevo lenguaje visual. La historia de los emoticones es, en última instancia, una celebración de nuestra necesidad humana de conectar, expresarnos y comprendernos, incluso en el espacio virtual. La próxima vez que utilices un emoticón, recuerda que estás participando en un legado que ha transformado la manera en que interactuamos en el mundo digital.
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