En el mundo actual, donde la atención es el nuevo oro negro, la familia Ellison ha logrado posicionarse como líderes indiscutibles en este mercado. Al igual que los Vanderbilt dominaron los ferrocarriles y los Rockefeller se adueñaron del petróleo, los Ellison están creando un imperio en torno a la captura y gestión de la atención humana.
¿Qué significa esto para nosotros? Bueno, en una época donde nuestros teléfonos y redes sociales parecen tener más control sobre nosotros que nosotros mismos, la habilidad de los Ellison para dirigir y canalizar esa atención es simplemente fascinante. Están fusionando tecnología con psicología, aprendiendo a entender lo que la gente quiere ver, leer y consumir.
La familia Ellison ha introducido conceptos innovadores para no solo captar la atención, sino transformarla en datos valiosos que pueden ser monetizados. Imagínate un mundo donde cada click y cada ‘me gusta’ se convierten en un activo poderoso, y eso es exactamente lo que están logrando. Mientras tanto, nosotros, como usuarios, navegamos por este océano de información, muchas veces sin darnos cuenta del papel que jugamos en este juego monumental.
Pero, ¿es esto algo bueno o malo? Aumentar el acceso a la información y personalizar la experiencia del usuario suena ideal, pero también plantea preguntas éticas. La forma en que se recogen y utilizan esos datos podría tener repercusiones en nuestra privacidad y en el uso que se les da a esos datos.
A medida que los Ellison continúan expandiendo su imperio, vale la pena que estemos alerta sobre cómo nuestra atención se convierte en una mercancía. Así que la próxima vez que te encuentres desplazándote por tu feed, recuerda: tú eres parte de esta historia. ¡Hasta la próxima!
La familia Ellison está acaparando el mercado de la atención y los datos del mismo modo que los Vanderbilt lo hicieron con los ferrocarriles y los Rockefeller con el petróleo.
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