
Kimi Antonelli quizá no tenía a su alcance el título en Texas: demasiadas piezas debían encajar para que pudiera hacerse realidad. Pero sí podía controlar lo que ocurría en la pista, y vaya si lo hizo.
El piloto italiano completó un fin de semana impecable. Primero, consiguió su primera pole desde Spa, en pleno verano. Después, convirtió esa posición de privilegio en una victoria contundente, con una salida limpia y un ritmo sólido con ambos compuestos de neumáticos.
No fue solo un gran resultado: fue una demostración de control, velocidad y confianza. Antonelli hizo todo lo que estaba en sus manos y volvió a ofrecer una auténtica clase magistral en una temporada que ya nos ha dejado varias. Aunque el título no estuviera destinado a decidirse aquí, su actuación en Texas fue una declaración de intenciones imposible de ignorar.
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