Este domingo, una noticia desgarradora nos ha llegado desde Grand Blanc, una localidad cerca de Flint en Míchigan. Un tiroteo ocurrido en una iglesia mormona ha dejado a varias personas heridas y ha desatado un incendio en el templo, lo cual es un claro recordatorio de la violencia que, lamentablemente, sigue afectando a nuestra sociedad.
La situación es aún más dolorosa considerando que lugares de culto, donde se espera encontrar paz y comunidad, se ven convertidos en escenarios de tragedia. Es difícil entender cómo algo así puede suceder en un lugar que suele ser un refugio para muchos. Las comunidades deben unirse ahora más que nunca para apoyar a las víctimas y sus familias, y también para fomentar el diálogo sobre la violencia armada en nuestro país.
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