
Recientemente, una lectura que me llegó al corazón fue la de Estela Vidal, quien expresó su profunda decepción por la manera en que algunos medios han cubierto la hazaña histórica de Aitana Bonmatí. ¡Tres Balones de Oro consecutivos! Eso no se logra todos los días, y sin embargo, la forma en que se ha tratado el tema en la edición online dejó mucho que desear.
Es una pena que el foco se haya centrado en la categoría masculina, dándole más protagonismo a Ousmane Dembélé en lugar de celebrar a Aitana como se merece. La pregunta es: ¿por qué sucede esto? En una época en que el fútbol femenino ha cobrado tanta fuerza y reconocimiento, es fundamental que los medios reflejen esa realidad y den espacio a nuestras jugadoras. Aitana Bonmatí es una pionera, y su éxito debería ser motivo de celebración y orgullo para todos.
Este tipo de situaciones nos invita a reflexionar sobre la importancia de la representación y cómo la cobertura mediática puede influir en la percepción pública. Los logros de las mujeres en el deporte merecen ser destacados de la misma manera que los de sus homólogos masculinos. Al final del día, el fútbol es para todos, y celebrar a cada uno de sus protagonistas en igualdad de condiciones es esencial para construir un deporte más inclusivo y justo.
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