Con las manos en alto: La celebración de Tadej Pogacar

Con las manos en alto, Tadej Pogacar pedalea hacia la meta y dirige al mismo tiempo la fanfarria alegre, tambores, trombones y trompetas de bronce brillante, que celebra su victoria. Sonríe. En el corazón de las tinieblas, las acacias violetas florecen frondosas. Todo se ilumina en plenitud festejando el mito de Pogacar, y los trabajos heroicos de Remco Evenepoel, duelista desgraciado, abatido, y el trago irlandés vivaz Ben Healy, mientras los tambores marcan el ritmo de sus pedaladas finales, sufridas como le marcaban al galeote Charlton Heston el ritmo de remo los pérfidos colonizadores romanos de Judea en Ben-Hur. Un ritmo forzado de condenado. En medio de todas estas emociones, un dictador de gafas oscuras entrega las medallas.

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