La Amazonía peruana no solo es un tesoro de biodiversidad, sino también un refugio para tradiciones que resisten el paso del tiempo y los efectos de la minería ilegal. En comunidades como San Antonio y Cocoashi, las ceramistas awajún están llevando a cabo un acto de resistencia cultural a través de su arte.

En un mundo donde lo efímero parece dominar, estas madres ceramistas, como Julia Apikai Kunchikuo, guardan un legado que trasciende generaciones. Cada pieza que modelan no solo es un objeto utilitario, sino un testimonio de su identidad y conexión con la tierra.

Las mujeres de estas comunidades no solo crean cerámica; están también formando una red de apoyo entre madres e hijas. En cada taller, la enseñanza va más allá de las técnicas: es un momento para conectar, compartir, y resistir juntas ante los desafíos que enfrentan, incluyendo la amenaza constante de la minería ilegal que busca destruir su entorno.

Cada pieza de cerámica que producen lleva consigo la historia de su pueblo, así como un mensaje sobre la importancia de la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Estamos en un momento crítico donde la voz de estas mujeres puede marcar la diferencia en la defensa de sus tradiciones y su hogar.

La historia de las ceramistas awajún es un recordatorio de que, aunque las situaciones adversas amenacen su forma de vida, la cultura y el arte son formas poderosas de resistencia. Estas mujeres son verdaderas guardianas de su legado, y a través de su trabajo están construyendo el camino hacia un futuro más sostenible.

Así que la próxima vez que veas una de estas hermosas piezas de cerámica, recuerda que hay una historia de lucha y resistencia detrás de cada una de ellas. Para conocer más sobre el trabajo de estas increíbles artesanas y cómo resisten a la minería ilegal, te invito a seguir leyendo.

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