La Cultura del Esfuerzo en Tiempos Modernos

El otro día, me topé con unas declaraciones de Carlos Garamendi, el presidente de la CEOE, que me hicieron reflexionar sobre la cultura del esfuerzo en nuestra sociedad. Mencionó que, a su juicio, hoy en día existe un problema de actitud en España. Su comentario para mí fue revelador: “¿Tú te crees que Carlitos trabaja 37 horas y media a la semana? No”. Al referirse a Alcaraz, el joven tenista que está arrasando en el mundo del deporte, parece que Garamendi cuestiona no solo la dedicación de los jóvenes, sino también la ética laboral en general.

Este tipo de afirmaciones suelen encender debates. Por un lado, están quienes piensan que la dedicación y el esfuerzo son la clave del éxito. Por otro, están aquellos que creen que la vida no es solo trabajo y que se debe encontrar un equilibrio. Hoy en día, el concepto de trabajo ha cambiado. Ya no es solo el tiempo que pasas en la oficina o en la cancha, sino también cómo aprovechas ese tiempo y qué tanto te esfuerzas por mejorar constantemente.

Es cierto que la figura de Alcaraz como un prodigio del tenis plantea una expectativa no solo sobre su rendimiento, sino también sobre la psicología de los jóvenes en este tipo de deportes de alta competencia. ¿Es posible que la presión por el éxito genere una visión distorsionada de lo que realmente significa trabajar duro? ¿Acaso estamos empujando a las futuras generaciones hacia una tendencia de agotamiento temprano?

Aún así, es importante reconocer que el esfuerzo es vital, pero se debe acompañar de autenticidad y pasión. En lugar de compararnos con el ‘Carlitos’ de turno, quizás deberíamos enfocarnos en lo que cada uno de nosotros puede aportar a su propia versión de éxito. Tal vez la lección aquí no sea solo que el trabajo duro es esencial, sino cómo mantenemos la fe en nuestro propio camino sin olvidar disfrutar del viaje. Seguir leyendo

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