En medio del corazón de Silicon Valley, entre el bullicio de nuevas startups y el constante crecimiento de algunas de las empresas más grandes y valiosas del planeta, existe una tendencia que se ha convertido en la apuesta principal para el sector tecnológico: los autos autónomos y su inminente comercialización.
La muestra más reciente es la apertura del primer garaje de vehículos autónomos de la firma de microprocesadores Intel, dentro de sus laboratorios de innovación en San José, California.
“Entendemos que una compañía no puede resolver el reto de los autos autónomos sola. La idea de este garaje es que ingenieros de socios automotrices, proveedores e incluso otras firmas de tecnología colaboren para encontrar soluciones y acelerar la adopción de esta tecnología que transformará la vida humana”, dijo Katherine Winter, vicepresidente de la división de Conducción Autónoma de Intel, en entrevista con Expansión.
En el garaje, automóviles de marcas como Ford, Lincoln, Mercedes Benz y BMW integran diferentes tecnologías de socios de negocio como Delphi, Mobileye y la plataforma de Intel GO, la primera unidad de procesamiento de la compañía, dedicada exclusivamente a los vehículos autónomos.
Los autos en el garaje buscan resolver algunos de los retos que los vehículos autónomos representan para las ciudades, las automotrices y la firmas de tecnología. Desde su capacidad para interpretar el ambiente que los rodea, su velocidad de reacción, el poder de cómputo que requieren, hasta la forma en que los autos inteligentes deben comunicarse con las redes móviles y el tipo de información que debe almacenar y procesar en centros de datos.
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