La humillación continúa para Samsung.
El fabricante de teléfonos más grande del mundo se ha vuelto el blanco de bromas en los programas de televisión de Estados Unidos y en las redes sociales por la tendencia de algunos Galaxy Note 7 de incendiarse.
“Esto le da un nuevo significado a la frase ‘mi teléfono está que arde’”, bromeó Stephen Colbert en el Late Show el mes pasado.
La falta de efectividad de Samsung para enfrentar la larga crisis que ha durado semanas ha erosionado la confianza en una de las marcas más importantes del mundo.
La compañía basada en Corea del Sur trató de prevenir la contaminación de sus otros modelos de teléfonos celulares anunciando este martes que dejará de fabricar el Note 7. Pero aún no han explicado por qué algunos de sus dispositivos siguen explotando.
“La honestidad y la transparencia son necesarios para reparar el daño a la imagen de la marca”, dijo TuanAnh Nguyen, analista investigador en Canalys. “Si no se hace se crean repercusiones a largo plazo en sus otras líneas de productos”.
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Entre tanto, las personas siguen burlándose de Samsung y de su Note 7 en las redes sociales. Los comentarios de las últimas semanas incluyen fotos del teléfono en un balde con hielo, o la de un hombre con un traje para desactivar bombas manejando el teléfono y hasta siendo lanzado como una granada.
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