
La acción llega caliente a Bahréin: Mercedes enfrenta su segunda avería en estas pruebas, sacudiendo la atmósfera de la pista. El W17 de Andrea Kimi Antonelli se apagó tras apenas tres vueltas debido a un problema en la unidad de potencia. Después de un shakedown sólido en Barcelona, donde Mercedes había sumado millas con buena confianza, la dinámica cambió radicalmente en Bahréin y el programa ha estado detenido durante dos días consecutivos.
Este miércoles por la tarde, Antonelli vio reducida su actividad a solo 30 vueltas por un problema de suspensión que limitó el ritmo y obligó a los mecánicos a trabajar contra reloj para entender la fuente del fallo. En un entorno de pruebas tan exigente, cada giro cuenta, y la frustración de ver la pista vacía se siente en el box.
Con el ruido de pit lane alrededor, la pregunta en el paddock es clara: ¿qué significa esto para el desarrollo del W17 y para la estrategia de pruebas del equipo? Los responsables deberán verificar a fondo la unidad de potencia, la integridad de la suspensión y la evolución aerodinámica para recuperar la confianza y volver a la pista cuanto antes.
En las próximas horas y días, Mercedes tendrá que ajustar planes, priorizar evaluaciones críticas y preparar un regreso que permita medir la capacidad de respuesta del coche frente a rivales que buscarán aprovechar cualquier ventana de oportunidad. Este bache técnico podría transformarse en una oportunidad para endurecer el proyecto y salir fortalecidos cuando llegue el momento decisivo de la temporada.
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