
Una página icónica de la Fórmula 1 ha cambiado de manos y, con ello, ha vuelto a encender la emoción de los fanáticos alrededor del mundo. La Benetton B192, el monoplaza con el que Michael Schumacher dio su primera victoria en la F1, salió a subasta y dejó a todos sin aliento.
La casa Broad Arrow Auctions fue la encargada de sacar a la venta este clásico de los años 90, un coche que no solo representa una pieza de automovilismo, sino el inicio de una carrera que cambiaría para siempre los cielos de la velocidad. En la puja, apareció un dato que ya forma parte de la historia: terminó vendido por 5,082,000 euros, frente a una estimación inicial de 8,5 millones de euros. Un precio que, lejos de subestimar su valor histórico, subraya cuánto vale la memoria de la competición.
Schumacher, entonces acompañado por Martin Brundle como compañero de equipo, escribió una página dorada al conquistar su primera victoria de Fórmula 1 en el Gran Premio de Bélgica de 1992, celebrado en Spa-Francorchamps. El piloto alemán llevó al límite esa máquina, y con su triunfo dio inicio a una era en la que la estrategia, la adrenalina y el talento se fundieron para crear leyenda.
Este coche no es solo metal y pintura; es un testigo silencioso de un momento decisivo en la historia del automovilismo. Su venta subraya el creciente interés de coleccionistas y entusiastas por piezas que conectan pasado y presente, recordándonos que cada carrera salpicó de historia el deporte que amamos.
Si quieres entender por qué este B192 sigue encendiendo pasiones años después, basta con mirar las grietas de la pista de Spa y escuchar el rugido que marcó un antes y un después en la carrera de Schumacher. Un verdadero tesoro para quienes celebran la velocidad con memoria y reverencia.
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