
La parada de pits de la Fórmula 1 es mucho más que un simple cambio de neumáticos; es un ballet de precisión, agilidad y velocidad. En cuestión de segundos, un equipo de alrededor de 20 personas ejecuta una coreografía perfectamente coordinada para dejar al coche listo y volver a la pista. En cada parada, tres mecánicos trabajan en cada rueda, sumando 12 profesionales que se mueven como engranajes, mientras otros se dedican a ajustar el alerón delantero y a colocar las gomas nuevas sin perder el ritmo.
Además de la labor de los neumáticos, la tripulación se encarga de la aerodinámica: dos especialistas se afanan en el ajuste del alerón delantero para recuperar la carga y el rendimiento que la pista exige, y un par de manos más se ocupan de otros pequeños ajustes y la retirada de la rueda. Todo esto se sincroniza con la señal del líder de la parada y, por supuesto, la presencia de un equipo de seguridad cuidando cada movimiento.
Entre todos, hay un papel que pesa más que los demás: el operador de gato hidráulico, encargado de levantar el coche para permitir el cambio de llantas. Un error aquí puede retrasar la salida o incluso provocar consecuencias en carrera. Por eso la presión es real: cada movimiento debe ser exacto, cada segundo cuenta.
Si quieres profundizar en lo que implica convertirse en un operador de jack y entender la magnitud de la tarea, sigue leyendo: Keep reading
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