
Hoy quiero contar una historia de carrera que parece sacada de una novela: la salida de Guenther Steiner de Red Bull Racing que él describe como \”lucky\”, una movida que, dice, le abrió la puerta para vivir y trabajar en Estados Unidos.
Antes de convertirse en el Team Principal de Haas F1 Team, Steiner ya había dejado huellas en Red Bull, trabajando junto a Christian Horner como director de operaciones técnicas en Milton Keynes durante 2005. En ese entorno de alta presión y innovación, su labor era convertir la ingeniería en rendimiento real en la pista.
Pero el panorama cambió cuando Red Bull contrató a Adrian Newey, el genio de la aerodinámica. Fue entonces cuando Steiner tomó una decisión que cambiaría su trayectoria: se mudó a North Carolina para servir como Team Principal de Haas F1 Team.
Allí, en la base de Kannapolis, combinaría la disciplina de la ingeniería europea con la creatividad y el impulso emprendedor de Estados Unidos. Construyó un equipo desde cero, estableció procesos, recrutó talento y encontró la forma de hacer que una operación de F1 naciente pudiera competir a un alto nivel.
El camino de Steiner nos recuerda una verdad poderosa: a veces, dejar algo para empezar algo nuevo no significa perder, sino ganar una ventana de oportunidades. Su salida de Red Bull, descrita como \”lucky\”, fue precisamente esa clave que le permitió cruzar el charco y escribir una historia de éxito en Estados Unidos.
Si hay una lección para los amantes de la velocidad y de la gestión de equipos, es esta: la audacia para cambiar de escenario, la paciencia para construir desde la base y la capacidad de traducir ideas complejas en acciones claras pueden convertir un salto arriesgado en una carrera ganadora.
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