Lluvias, Rayos y la Necesidad de un AICM Moderno

Pues una vez más, las intensas lluvias de esta temporada colapsaron el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Esta vez, el sábado pasado, la caída de un rayo en la Torre de Control interrumpió las comunicaciones en la terminal. Para poder mantener el servicio, al menos para los aterrizajes, se tuvo que recurrir a radios portátiles y pistola de luces, herramientas del pasado que nos recuerdan lo lejos que estamos de la modernidad que necesitamos.

Como si fuera una película de esas donde los protagonistas sufren mil desgracias, un segundo rayo volvió a caer en la misma Torre de Control, y varias zonas del aeropuerto se cerraron por inundaciones. Una vez más, el clima —cada día más violento— se ensaña con la Ciudad de México y nos recuerda que la infraestructura necesita atención constante: mantenerla, renovarla e invertir en ella. Y más, tratándose de aviación, donde la seguridad es la prioridad número uno.

Se afirmó que “en ningún momento estuvo en riesgo la seguridad de los pasajeros”. Sin embargo, esto no es completamente cierto. Es una cosa el uso de herramientas disponibles y que el esfuerzo de los controladores de tránsito aéreo permitiera que todas las aeronaves llegaran a su destino, pero otra muy distinta es que las opciones estén cada vez más limitadas. Esto no es una buena noticia ni para los operadores ni para los pasajeros.

El manejo de riesgos es fundamental en la aviación. Existen normativas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y programas de seguridad para garantizar que no se crucen las fronteras del riesgo permitido. Los equipos redundantes son esenciales, pero idealmente debieran ser equivalentes a aquellos que podrían fallar. En esta ocasión, no fue así.

Además, hubo otras afectaciones. Los planes de vuelo se borraron de los equipos, y el domingo por la mañana fue necesario ingresar la información a mano hasta que se reinició el sistema. ¿Gajes del oficio? ¿Vejez de los sistemas? La realidad es que nuestro aeropuerto capitalino, como se ha mencionado varias veces, requiere una cirugía mayor. No solo porque en un año se celebrará el Mundial de Fútbol (si es que la FIFA no se arrepiente de vernos tan carentes de infraestructura vial y aeroportuaria), sino porque el AICM es la Puerta de Entrada a México, la “cara” que presentamos a los viajeros, y puede ser verdaderamente penosa en ocasiones.

En el proyecto de Presupuesto de Egresos, hay un incremento considerado para el AICM, pero ni de lejos es lo que realmente necesita el aeropuerto. Sabemos que está sobreendeudado debido a la colocación de bonos para la construcción de Texcoco, y que la deuda deberá pagarse con las TUA’s del propio AICM. Pero con un poco de habilidad, se podría renegociar esa deuda para sufragar los gastos de modernización. Ojalá que lo hagan, porque urge tener un aeropuerto decente.

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