Cuando hablamos de políticos en nuestro país, a menudo imaginamos un circo, donde cada uno intenta mantener en equilibrio los dedos de la política y el arte de la comunicación. En este contexto, el alcalde regiomontano Adrián de la Garza se presenta como un verdadero malabarista. ¿Por qué? Porque en su primer informe de gobierno está buscando un equilibrio entre la rendición de cuentas y la colaboración con la administración federal de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En tiempos en los que la transparencia es la palabra de moda, De la Garza parece mantenerse al día con el pulso de la política nacional. Su intención de mostrar voluntad para sumar y colaborar con el gobierno federal es, sin duda, un movimiento inteligente. La esencia de su mensaje está en dejar claro que su administración no solo se enfocará en un balance administrativo de obras, programas sociales y temas de seguridad, sino que también busca reflejar una alineación con la propuesta del Poder Ejecutivo.
Este enfoque puede ser visto como un termómetro, que no solo medirá la efectividad de su gestión, sino que también sinalizará su identificación con una administración que busca la unidad y la cooperación. En lugar de convertirse en una figura aislada y crítica, De la Garza ha optado por la cooperación, donde cada acto y cada proyecto puede ser un paso hacia el fortalecimiento de una relación más fructífera con la administración central.
Así que, en lugar de solo listarnos cifras y logros, esperemos que su informe esté lleno de propuestas que reflejen la temática de la colaboración y la construcción de puentes con el gobierno federal. En un momento en que se necesitan más malabaristas que nunca, su estilo podría ser la clave para lograr un equilibrio en los próximo años.
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