Hola, amigos inversores y curiosos del mercado. Hoy quiero hablarles sobre un tema que ha estado en boca de todos últimamente: el oro. Este metal precioso ha vuelto a atraer la atención de todos, y por buenas razones.
El pasado viernes, el oro subió de valor después de que los datos sobre inflación en Estados Unidos coincidieran con lo que muchos esperaban. Esto ha hecho que los amantes de las finanzas se fijen en la posibilidad de que la Reserva Federal continúe con los recortes de tasas de interés, algo que muchos consideran positivo para el oro.
Para poner las cosas en perspectiva, el oro al contado sumó un 0.8% alcanzando los 3,778.62 dólares por onza. ¡Y no olvidemos que el martes pasado tocó un máximo histórico de 3,790.82 dólares! Sin duda, el metal dorado se ha comportado bien esta semana, subiendo un 2.5% en total.
Además, los futuros del oro en Estados Unidos para entrega en diciembre subieron un 1% hasta llegar a 3,809 dólares. Con estos números, es normal que la gente empiece a pensar: ¿qué está pasando aquí?
Los datos recientes mostraron que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subió un 2.7% interanual en agosto, algo que estaba en línea con las proyecciones de los expertos. Y, según la herramienta CME FedWatch, los inversionistas ahora ven un 88% de probabilidad de que la Fed baje las tasas en octubre y un 65% de que lo haga de nuevo en diciembre. ¡Eso es bastante prometedor!
Como dijo Tai Wong, un operador independiente de metales: “Nada de estos datos impedirán que la Fed continúe con otra cautelosa baja de tasas en la reunión de octubre”. Esto es una llamada de atención para todos, porque si hay recortes, el oro podría beneficiarse aún más.
Por si fuera poco, la vicepresidenta de Supervisión de la Reserva Federal, Michelle Bowman, ha declarado que considera necesarios recortes decisivos en las tasas de interés para mitigar problemas futuros en el mercado laboral. Esto pone de relieve el papel del oro como un activo de refugio en tiempos de incertidumbre tanto geopolítica como económica.
Y no solo el oro se ha beneficiado. Otros metales preciosos también han visto un aumento notable. La plata al contado subió un 2.6%, alcanzando los 46.41 dólares la onza, tocando picos de más de 14 años. El platino también se unió a la fiesta, subiendo un 2.5% y llegando a 1,568.21 dólares, un máximo en más de 12 años.
Así que, amigos, mantengan sus ojos en el oro y el mercado en general porque lo que viene podría ser emocionante. ¡Hasta la próxima!
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